#Hitchhiking Don Paulino

Paulino es de Veracruz y tiene en sus manos 70 años de historia. Su pasión es la madera, pero actualmente empaca bolsas en el supermercado.

 Me dice que es mejor sentirse útil que quedarse en casa viendo la tele. Su marcapaso ya le hace más dificil subir el cerro para llegar a su trabajo y pide raite todos los días en la misma esquina. "Había una señora que todos los días pasaba por mí, pero yo creo que está de vacaciones", me dice.  

Su situación económica es complicada por los malos yernos, las hijas embarazadas y una mujer enferma. (Nadie se salva de la indiferencia de la vida ante la esperanza de un mejor futuro). Empezó a trabajar a los 6 años y desde entonces no ha parado, me recomendó ir a Veracruz en epoca de invierno, porque en los meses de verano, saldría por pies ante la humedad y los moscos.  
Llegó a ésta ciudad hace 40 años con la esperanza de una mejor situación ecónomica, pero como todo migrante, carga en los ojos y la voz, con la nostalgia del hogar abandonado. 

Me da la gracias y se pone a mis órdenes para cualquier trabajito de madera que necesite, me extiende su mano, que se siente como una gruesa lija acolchonada. Toma su bote lleno de café y se pone su gorra de Soriana y me dice: "Joven; como decía Don Pedro Vargas: muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido.