Conforme el tiempo pasa, me doy cuenta que hay cosas fuera de mi control que desearía poder cambiar con solo chasquear los dedos, pero la vida no es así, funciona de forma compleja e inexacta, porque precisamente nuestra naturaleza humana es inextricable. Cuando perdemos ese Joie de vivre es importante recordar que siempre existe un año bisiesto, para corregir el rumbo de los minutos y acercarnos de tiempo en tiempo a la exactitud de lo incierto.
Año bisiesto
De niño me gustaba pensar en mi futuro, en lo que el tiempo traería consigo. Las personas que vendrían pero nunca tendrían que irse de mi vida. La percepción del tiempo y el espacio eran solamente un juego, y su concepto no tenia una definición lineal y concreta. Solo se limitaba a los domingos por la mañana o la hora del recreo.
Conforme el tiempo pasa, me doy cuenta que hay cosas fuera de mi control que desearía poder cambiar con solo chasquear los dedos, pero la vida no es así, funciona de forma compleja e inexacta, porque precisamente nuestra naturaleza humana es inextricable. Cuando perdemos ese Joie de vivre es importante recordar que siempre existe un año bisiesto, para corregir el rumbo de los minutos y acercarnos de tiempo en tiempo a la exactitud de lo incierto.
Conforme el tiempo pasa, me doy cuenta que hay cosas fuera de mi control que desearía poder cambiar con solo chasquear los dedos, pero la vida no es así, funciona de forma compleja e inexacta, porque precisamente nuestra naturaleza humana es inextricable. Cuando perdemos ese Joie de vivre es importante recordar que siempre existe un año bisiesto, para corregir el rumbo de los minutos y acercarnos de tiempo en tiempo a la exactitud de lo incierto.
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