Cooperar involuntariamente se ha convertido en una costumbre. El redondeo de centavos en las tiendas, el peso para los bomberos en el recibo de agua, el cobro de la cruz roja al renovar tus placas. Y de todas formas si pidieras tu cambio de 35 centavos veo díficil que la cajera pudiera entregártelo.
Esos centavos o ese peso no tienen mucha transcendencia a nivel individual, lo interesante surge cuando existen un millón y medio de usuarios de servicios de agua y ese peso se convierte en un millón y medio mensual de ingresos. Me pregunto, si habrá un millon y medio de cooperadores voluntarios en este país de cien millones de cooperadores involuntarios que estarían dispuestos a invertir un peso en capital de riesgo y dárselo a un proyecto que beneficie una comunidad en el largo plazo. La matemática es clara, la teoría y la posibilidad existe. La idea es concisa y real, lo díficil es ponernos voluntariamente de acuerdo y por eso tienen que obligarnos.