¿Te lo vendo?. ¿Te lo dono? O lo intercambiamos.
Es curioso como esos tres verbos implican una racionalización de valores morales, así como una transición de principios basados en contextos históricos, sociológicos y culturales.
Actualmente muchas pesonas morirán a falta de una buena regulación en el transplante de órganos. Actualmente no tenemos una cultura que favorezca y permita a otro ser humano obtener un repuesto para seguir viviendo. Ojalá suceda pronto, porque si el capitalismo nos alcanza, Repo Men, será mucho más que una ficción de hollywood.
Y yo me pregunto, si alguién necesita mi riñón para seguir viviendo, sería inmoral vendérselo?. Digo, al final necesito el dinero para adaptarme a mi nuevo estilo de vida. Se lo dono y me convierto en un hombre de caridad inegable. O le pido a cambio un pedacito de higado y hacemos el cambalache. Tristemente, la actual regulación nos envía derechito al mercado negro.
Les diré que me gustaría. Me gustaría que a cambio de un organo, el IMSS te entregara una tarjetita, garantizándote un lugar preferencial para el uso de sus instalaciones, consultas y medicinas. Algo así como un cliente VIP. Después de todo, ¿quien podría cuestionar mi buena voluntad?
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