Asimilando la tecnología y sus cambios


Siempre que una nueva tecnología irrumpe en mi vida me abruma unas cuentas semanas, ya que me toma tiempo acostumbrarme a ella y reconocer si realmente vale la pena utilizarla. Facebook, Twitter, Google Plus, un Ipad, el Iphone, la nueva versión de Windows o IOS. Me hace pensar si realmente es indispensable dedicarle mi tiempo libre (y en ocasiones laboral) para obtener algún beneficio a cambio. Y es difícil no saberlo hasta que me quitó varios días o semanas. He encontrado algunas soluciones a esto, que me recuerdan a las versiones de Windows 2000 y Windows ME, que me hicieron pasar varios días de desvelo, instalando una y otra vez los controladores de mi computadora. Y estas son algunas:

1.- Esperar y esperar. Siempre es bueno leer alguna crítica por algún sitio especializado para saber si la nueva tecnología que sale al mercado vale la pena. El lado negativo de esto, es que obviamente no estarás usando lo más nuevo, pero tampoco lidiarás con todos los problemas de las versiones BETA. Usualmente, si algo te funciona, y soluciona tus necesidades, no necesitas cambiarlo. Obviamente, si utilizas algún programa o computadora y piensas: Realmente necesito esta nueva función en mi aparato, (me es indispensable), entonces sería bueno tomar el riesgo con todo lo que ello implica.

2.- No toda la tecnología es para todos. Cuando un producto sale a la venta, tiene un mercado específico y a la vez no, es decir, una computadora ultraportable, o un celular con 4G, es necesario para personas que no tienen acceso regularmente a una red WIFI o que por la naturaleza de sus actividades, están constantemente viajando. Por tanto, esos productos están orientados a satisfacer las necesidades de ése mercado, sin embargo hay personas que compraran una Macbook Air simplemente por tiene más estilo, se ve mejor en su escritorio y lo más importante, tienen dinero de sobra para comprarla. 

3.- La tecnología tiene una finalidad. Es importante reconocer que al final, los iphones, ipads, computadoras, etc, son herramientas de comunicación y/o productividad para las personas, y no siempre necesitamos actualizarlas. En mi caso, sé que el 90% de mi trabajo se realiza en procesadores de texto, que no necesitan la mejor computadora del mercado para funcionar.

4.- No porque sea gratis, significa que no tiene un costo. En la tecnología como en muchos aspectos de la vida, el hecho de que las cosas no tengan un valor en dinero, no significa que no tienen un costo para tu vida. La adopción de una nueva tecnología requiere tiempo, por lo que la curva de aprendizaje siempre traerá consigo riesgos, principalmente de privacidad. Yo respeto mucho a las empresas que se esfuerzan por hacer lo complicado, muy sencillo. En eso radica para mí, la genialidad de un buen producto.

5.- Redes Sociales. Nuestra naturaleza social, nos lleva inevitablemente a desarrollar por instinto relaciones humanas y es ahí donde radica el nuevo éxito de las tecnologías de las redes sociales, son una unión entre comercio, familia, amigos y empresas. Hay que ver a las redes sociales como lo que son: empresas buscando generar un ingreso, a través del valor de nuestra atención.

Estos son algunos de los aspectos que he logrado identificar a través del tiempo y los cambios en la tecnología, obvio hay y habrá muchos más, simplemente esta guía me ha servido para adaptarme a un nivel personal y no sentirme tan abrumado al momento de elegir algún nuevo hardware, software o red social. 

La primera vez

Vivir en el presente se ha convertido en una de mis principales actividades, requiere tiempo, práctica y paciencia. La mente siempre está yendo hacia algún lado; si voy a dormir estoy pensando en el día siguiente, si estoy comiendo pienso en lo que haré después de mi comida y así sucesivamente. Hemos de recordar que nunca hay una segunda oportunidad para la primera impresión, por eso es indispensable disfrutar plenamente de los primeros momentos; del primer beso, el primer pensamiento de la mañana, la primera vez que vimos nuestra película favorita. Cada uno de esos instantes, será al final de nuestra historia personal, la mayor riqueza. Apostaría el más bello de mis recuerdos que esto es verdad.

Ecología Inversa

Me pregunto si cobrando las bolsas de plástico en el mercado contribuyen a solucionar el problema ecológico. Cuando mi abuela iba al mercado con una bolsa reusable, dentro de esa bolsa solo ponía frutas, verduras, tortillas y granos sin envolturas. Hoy en día las bolsas sirven para guardar comida que viene en empaques no reutilizables. Creo que voy entendiendo, la solución no es ecológica, la solución es económica.

Responsabilidad Compartida

¿En que momento alguien pensó? Me pondré detrás de cada automóvil con un silbato, y con una simple palabra me haré merecedor de unos centavos. La costumbre es fuerza inevitable del tiempo. Podría pensarse que cada taxi irregular, los vendedores ambulantes sin autorización, el puesto de tacos sin un certificado por parte de salubridad, son responsabilidad del estado. Y en realidad en gran parte así es. Sin embargo, todo lo que existe en una comunidad tiene una razón de ser. La pirateria en los mercados, las instituciones pidiendo dinero en cada alto. Todo lo anterior, tiene motivaciones económicas que funcionan por el engrane que cada individuo realiza favoreciendo esas conductas. Sin embargo, el estado no puede hacerse responsable de un ciudadano irresponsable, ahí es donde nuestras costumbres siempre vencerán a las leyes más perfectas.

Inventando un héroe

Sería bueno tener una serie mexicana que trate sobre algún equipo de investigación infiltrado del gobierno que se encarga de castigar a los malos. El problema moral sería definir quienes son los malos. Lo mejor sería tener un héroe fantástico y omnipresente que pueda definir la maldad en base a los actos inmediatos y aplicar justicia. Me imaginé también a un Jason Bourne  enviado a Tijuana por órdenes del Presidente en calidad de civil para conocer y enviar reportes sobre los grados de corrupción de funcionarios locales. Si el gobierno no hace eso a través del CISEN, por lo menos me gustaría verlo en la televisión.

El más peligroso Julián



Reivindiquemos la palabra. Uno de los hombres más peligrosos del mundo, no tiene armas nucleares en su sótano, tampoco hace uso de alguna religión para controlar la mente de sus seguidores y perseguir una causa a costa de la vida de personas inocentes.
Julian todo lo que necesita es una pluma en la mano, o mejor dicho un teclado, un procesador de textos y el internet. Yo creo que debería de haber un Julian en cada esquina de mi ciudad, pero no gritando con un megáfono, sino de una forma más sofisticada y virulenta podría cambiar cada calle de ésta ciudad. Por eso, si escribir no es lo tuyo, abre tu twitter, el facebook y pasa la voz de cualquier cosa que sea benéfica para tu familia, tus amigos, tus vecinos.


Tus armas para cambiar el mundo están a solo un click de distancia.

¿Te lo vendo?. ¿Te lo dono? O lo intercambiamos.



Es curioso como esos tres verbos implican una racionalización de valores morales, así como una transición de principios basados en contextos históricos, sociológicos y culturales.
Actualmente muchas pesonas morirán a falta de una buena regulación en el transplante de órganos. Actualmente no tenemos una cultura que favorezca y permita a otro ser humano obtener un repuesto para seguir viviendo. Ojalá suceda pronto, porque si el capitalismo nos alcanza, Repo Men, será mucho más que una ficción de hollywood.


Y yo me pregunto, si alguién necesita mi riñón para seguir viviendo, sería inmoral vendérselo?. Digo, al final necesito el dinero para adaptarme a mi nuevo estilo de vida. Se lo dono y me convierto en un hombre de caridad inegable. O le pido a cambio un pedacito de higado y hacemos el cambalache. Tristemente, la actual regulación nos envía derechito al mercado negro.


Les diré que me gustaría. Me gustaría que a cambio de un organo, el IMSS te entregara una tarjetita, garantizándote un lugar preferencial para el uso de sus instalaciones, consultas y medicinas. Algo así como un cliente VIP. Después de todo, ¿quien podría cuestionar mi buena voluntad?

Un Objeto de Fe

No era un secreto que una pulsera no podría mejorar tu rendimiento físico y te convirtiera por arte de magía en el deportista del año. Comprar un producto power balance es algo muy similar a comprar una imagen de la virgen de guadalupe o de algún otro santo en el cual depositas tu fe, tus intenciones y lo dejas al destino. Clinicamente hay muchos productos que no están comprobados pero se venden como pan caliente. Yo creo que cualquier objeto es un buen placebo para una mejor vida, sin embargo debes de tener presente que no necesitas comprarlo por internet y menos aún necesita costarte 30 dólares. Buscate una buena piedrita en el jardin y conviertela en tu objeto de fe.

Biutiful



El insondable
El inconfundible
El inagotable
El irremediable
El inevitable
El incansable
El imposible
El inextricable
El inimaginable
El inigualable
El intocable
El inconmensurable
El inalterable
El inexplicable
El imprescindible
El Insuperable
El indestructible
El eterno e inmortal
El amor biutiful
El amor filial

Una cooperación involuntaria

Cooperar involuntariamente se ha convertido en una costumbre. El redondeo de centavos en las tiendas, el peso para los bomberos en el recibo de agua, el cobro de la cruz roja al renovar tus placas. Y de todas formas si pidieras tu cambio de 35 centavos veo díficil que la cajera pudiera entregártelo.

Esos centavos o ese peso no tienen mucha transcendencia a nivel individual, lo interesante surge cuando existen un millón y medio de usuarios de servicios de agua y ese peso se convierte en un millón y medio mensual de ingresos. Me pregunto, si habrá un millon y medio de cooperadores voluntarios en este país de cien millones  de cooperadores involuntarios que estarían dispuestos a invertir un peso en capital de riesgo y dárselo a un proyecto que beneficie una comunidad en el largo plazo. La matemática es clara, la teoría y la posibilidad existe. La idea es concisa y real, lo díficil es ponernos voluntariamente de acuerdo y por eso tienen que obligarnos.